jueves, 31 de octubre de 2013

BONES. PROMO, SNEAK PEEKS Y FOTOS THE NAZI ON THE HONEYMOON

PROMO



Y TRES SNEAK PEEKS








¿Y después de la emocion ante boda, qué? Si Booth y Brennan fueran una pareja normal no cabría la pregunta pero con ellos cualquier cosa, por más inesperada que parezca, puede pasar. Como que se vayan de "Luna de Miel" una semana a Buenos Aires  y en vez de hacer turismo, visitar la calle Corrientes o aprender a bailar el tango, terminen resolviendo un asesinato. Eso es lo que según el comunicado de prensa de Fox va a ocurrir en el episodio titulado "The Nazi on the Honeymoon que se emitirá el lunes 4 de noviembre.

COMUNICADO DE PRENSA 
Y FOTOS PROMOCIONALES


Vuelven los piquitos

Mientras se encuentran de luna de miel en Buenos Aires Brennan y Booth ayudan a Raphael Valenza, un detective local (interpretado por el actor portugués Joaquín de Almeida) y gran fan de los libros de la doctora Brennan a resolver el asesinato de un criminal de guerra nazi, cuyos restos fueron encontrados en una fosa común. Mientras tanto en Washington, Hodgins y Angela se hacen cargo de Christine (¿aparecerá o seguirá durmiendo la siesta?)

¿Enseñándole fotos de la boda o de Christine o de Christine en la boda?

Por si no recordáis  el último libro que publicó la doctora Brennan sobre las aventuras del Agente del FBI Andy Lister y la antropóloga forense Kathy Reichs fue en abril de 2010, quinta temporada, en el episodio titulado The Bones on the Blue Line, ¿recordáis la famosa página 187, en la que Brennan describe en una escena erótica las habilidades amatorias del doctor Hodgins? En ese episodio aparece una periodista japonesa a entrevistar a la doctora ya que sus libros tienen un gran éxito en el Japón y al final se descubre que Angela es en gran parte responsable del éxito de la doctora como escritora. Después lo único que supimos del tema fue su viaje a Hollywood, al rodaje de la película Bone of Contention basada en sus libros, en el penúltimo episodio de la séptima temporada The Suit on the Set.


No está fotografiando a una pareja bailando tangos, seguro.
Según declaraciones de Emily Deschanel publicadas en Tv Guide, la doctora Brennan se involucra en la investigación por su sentido de la competitividad, porque cree que la forense encargada no va a ser capaz de resolver el crimen sin su ayuda mientras que Booth es arrastrado por su "personaje" el agente Andy, un héroe en Argentina como protagonista de las novelas de la doctora. 

Los actores invitados en este episodio son: Eugene Byrd como el Dr. Clark Edison, Joaquim De Almeida como Raphael Valenza, Angela Alvarado Rosa como la doctora Leticia Pérez, Lucila Solá como Bianca Silva, Julia Vera como "Old Woman", Michael Fairman como David Hal-El y Geoffrey Rivas como Ramón Alvarez.

¿Una lección magistral?
El trailer del episodio acaba de aparecer. Es genial verlos de vacaciones.


Y para terminar el vídeo con el que Bones felicita a todos por Halloween


lunes, 28 de octubre de 2013

BONES. CRÓNICA COTILLA DE LA BODA


Creo que el jefe de la Fox es, dicho sea con todo el respeto, uno de los nuestros, un boneshead, aunque a veces lo disimule muy bien. Sólo así puede entenderse que después de una semana tan estresante y emotiva como la pasada con la boda de Bones nos haya concedido ahora, mientras Boooth y Brennan "consuman" en secreto su matrimonio y se comen las perdices a espaldas de ese dios celoso que ya les andará preparando el divorcio, una semana de paz y sosiego. Gracias señor Reilley, claro que más agradecidas le estaríamos si deja a Bones rumiando en paz los lunes y no la manda los viernes a pastar al cementerio. 

Pero antes de comenzar con la crónica, permitidme que os cuente una historia. Cuando Hart Hanson anunció en el Comic-Con 2013 que Booth y Bones se casarían esta temporada, mi vecina Anna que es muy decidida y sabe inglés, dijo que era nuestra obligación, como leales bonesheads, asistir a la ceremonia. De nada valieron las razones de Encarna, la del sexto, otra de las nuestras, de que no estaríamos en la lista de invitados. No lo necesitábamos le replicó Anna, acudiríamos a la puerta de la Iglesia y una vez allí podríamos colarnos.

Como devotas bonesheads y siguiendo el consejo de Booth de que hay que estar preparados porque todo lo que tiene que pasar, pasa, reservamos los billetes para Washington en el mes de julio. No, no nos fue difícil averiguar que el conyugio se celebraría el 21 de octubre, bastó con echar un vistazo a la página web de la Iglesia Católica del Sagrado Corazón de la capital norteamericana; allí estaban, por si alguien tenía algo que alegar, las amonestaciones del agente Seeley Joseph Booth y de la doctora Temperance Brennan.



Felices y con tempranera, el 19  de octubre, nos embarcamos, queríamos pillar los mejores sitios a la puerta de la Iglesia. Íbamos cargadas de equipaje: una pancarta que decía “Soy mamá”, por si al director del episodio se le ocurría hacer un barrido con la cámara; un surtido de banderas, cada una la de su pueblo; los sacos de dormir y yo, además, cómo soy bajita, una escalerilla de tres peldaños que tuve que abandonar en Barajas porque no me permitieron subirla a bordo como equipaje de mano.

Y ahí, justo cuando se cerraron las puertas del avión se nos acabó la suerte. Mi ilusión secreta, ya que me parezco un poco a Charlotte, la dama de los misterios que viajó a China sentada trece horas, trece, al lado de Booth, era que me tocase por vecino de asiento, si no al mismo Booth, sí a algún agente del FBI que se le pareciera; pero no hubo ocasión, las azafatas se mostraron implacables y nos sentaron a las tres juntas y apretaditas, que para eso habíamos pagado el billete más barato. Pero peor fue cuando con las piernas dormidas y hambrientas llegamos a la Iglesia y nos la encontramos ardiendo. Para qué voy a contaros nuestra desolación, lágrimas como puños nos caían de los ojos.

Aunque Dios se apiadó de nosotras y al final vimos la boda, por televisión como el resto de las bonesheads. Que compartiéramos la cama con una familia de cucarachas, el lavabo con unos escarabajos y nos turnáramos para sostener la antena del aparato, que Encarna se cogiera un buen trancazo ya que si queríamos pillar la señal teníamos que dejar la ventana abierta, corre por cuenta de la aventura, porque con las prisas y nuestros escasos fondos sólo encontramos alojamiento en un motel cochambroso de las afueras de Washington, y eso después de  vender los sacos de dormir, las pancartas y las banderas. 

Pero para qué engañaros, nos lo pasamos genial. Lloramos, reímos y cotilleamos, sí señor, cotilleamos, como seguramente hicieron esa noche y ante el mismo evento el jefe de la Fox, el Presidente Obama, la Reina de Inglaterra y Angela Merkel, aunque de esta última no estoy del todo segura.

Y esta es la crónica de lo que aquella noche tres bonesheads inasequibles al desaliento vieron y vivieron. 

LA NOVIA


Qué decir de Bones, las tres estuvimos de acuerdo. Iba perfecta, elegante y sencilla. Su aparición, la verdad, nos dejó boquiabiertas. Estaba preciosa, ni acordarnos de sus mentirijillas, toda novia tiene derecho a un montón de ellas previo el himeneo, que si el vestido lo encontró en una revista cuando tenía ocho años, que si lo había guardado hasta entonces. También nos olvidamos de nuestras críticas, cuando supimos que a pesar de sus millones no se había comprado un Valentino, nos echamos las manos a la cabeza. En cuanto la vimos caminar, soberbia, majestuosa, como una reina, por el pasillo central, en cuanto vimos como se adaptaba el vestido a su cuerpo, con que naturalidad se movía, supimos que no podía haber elegido otro mejor


Y además que es digno de admirar que eligiera a una diseñadora americana y de sólo 4.800 dólares, sabedora de su influencia en las bonesheads más jóvenes. No era de 1985, claro que no, sino de de la colección "Leyendas" del 2013 de la diseñadora Romona Keveza, comprado en Beberly Hills, aunque os aviso que Panachebridal, la tienda, también tiene franquicia en Pasadena, Costa Mesa y Santa Bárbara.


Le sentaba “divino”, qué vuelo, qué caída (aún no nos hemos puesto de acuerdo si era de organdí, de tul o de seda salvaje), sin apenas adornos, los únicos detalles los bordados de encaje, discretos, del cuerpo y el cinturón, y ese gran escote, cómo resaltaba su pecho, cómo disfrutó el director del episodio jugando con la cámara cenital, os fijasteis en ese pétalo que se quedó prendido, por unos instantes, en el borde del escote.



 Y el peinado, sublime, esa trenza enmarcando su rostro como una diadema, dejándolo diáfano para que su belleza y la de sus ojos pudiera contemplarse libremente. Ni que decir tiene que se la veía dichosa y orgullosa del paso que daba.


Y luego los votos, qué palabras tan sentidas, qué declaración de amor tan suya, entregándose y no cediendo "Eres un hombre confuso, irracional e impulsivo, supersticioso y desesperante (...) y por tu culpa he empezado a ver el universo  de un modo distinto". Sólo les pusimos un pero, ninguna nos los creímos. Oh no, no me disparéis aún, digo que no nos creímos que los escribiera cuando estuvo enterrada con el doctor Hodgins, por entonces, episodio nueve de la segunda temporada, ella aún no sabía, racionalmente, que podía amar, ni a Booth ni a nadie. Pero era la novia y en el día de su boda todo le está permitido. 


Y nos encantó que ni siquiera en esos momentos perdiera la esencia de sí misma, estuvo genial la reivindicación feminista, nada de negocio entre hombres, dos seres iguales entregándose el uno al otro, y también que fuese ella la que ordenase al novio, al ver que éste no se decidía, que la besase al acabar la ceremonia, pero es que al novio la emoción le impedía pensar…
EL NOVIO


Sólo a alguien con tan pocas luces como el doctor Sweets se le ocurre preguntarle al pie del altar a Booth si estaba listo. Desde el episodio piloto y como luego supimos desde un año antes. Hay pocos hombres que el día de su boda se muestren tan emocionados y decididos a dar el paso como él. Pero cómo no iba a estarlo sino ha hecho otra cosa en nueve años que pretenderla, que perseguirla y sufrir su indiferencia y su “racional” actuar. 


Qué de suspiros se le escapaban, cómo sonaba de profunda su voz rota por la emoción, cuántas veces se le vio tragar saliva, cuánto se esforzó por contener las lágrimas. Era feliz, inmensamente feliz, pero cómo cuando le preguntó sí quería casarse con él, no se lo terminaba de creer. Y cómo siempre quería hacer las cosas bien, arregló el traje de su chico, aceptó sumiso la amenaza de muerte del suegro y con la paciencia que le caracteriza en su trato con Bones, su reivindicación feminista. No le importaba, todo lo daba por bueno, al fin lo había conseguido, al fin la había pillado. Ah, y nos encantó el detalle de los gemelos, ese sí era nuestro agente preferido, claro que esa foto fue tomada antes, mucho antes de que le embargara la emoción.


En cuanto al traje, cómo podía sentarle mal a ese cuerpo, a esos hombros, un esmoquin de Hugo Boss, que empaque, que rectitud de líneas, que limpieza de corte. Y aunque entre nosotras tardamos en ponernos de acuerdo, al final convinimos en que resultaba más apropiado que no se hubiera presentado de uniforme. Cuando regresó de Afganistán dijo que ya había acabado con el ejército, lo apropiado era el esmoquin. 

Sobre su aspecto sólo un pero. La raya del pelo. ¿A quién se le ocurrió peinar a Booth con raya, a su madre o al abuelo? Siempre se ha dicho que el día de la boda una novia no debe cambiar su aspecto, tiene que seguir siendo ella, pues lo mismo con el novio. No lleva él el pelo de punta, pues de punta el día de la boda. Y además la raya parecía trazada por un barbero borracho, tal vez un último homenaje a su difunto padre. Lo cierto y verdad es que no le favorecía.

EL PADRINO
Poco puede decirse de Parker, nos pareció muy bien que su padre lo eligiese como padrino, no iba a elegir al doctor Sweets, entonces sí que nos hubiese fastidiado la boda. Como no vimos la recepción no pudimos ver como se desenvolvió en los discursos, seguro que se limitó a felicitar a los novios y a jugar con Christine. De la levita que lució en la boda poco se pudo ver en la televisión, Anna decía que a lo mejor era una chaqueta de su padre, en las fotos ya se ve mejor, era una levita. Para mí, y es una opinión personalísima, el niño que ya es mayorcito se merecía un castigo, mira que vestirse con el esmoquin antes siquiera de desayunar, mimos excesivos por la separación, no me cabe duda. Mira que echarse encima los huevos picantes del bisabuelo, mal, muy mal, pero que muy mal.

LA DAMA DE HONOR


Nos pusimos de acuerdo las tres en seguir llamándola así porque después de todo Bones es una serie norteamericana. Pero lo que tuvimos claro desde el principio fue que la actuación de Ángela el día de la boda, excedió con mucho las obligaciones de una dama de honor, convinimos que la palabra más adecuada para designarla era la vieja palabra española prónuba, que significa madrina de boda, pero una madrina muy especial. No sólo consiguió que el vestido de la novia estuviese en la fecha prevista, sino que les preparó el tálamo que no es solamente el lecho conyugal sino también el lugar donde los novios celebran las bodas y reciben los parabienes. Sin ella y Max no se hubiese celebrado el desposorio.


Bien por ella. Aunque para mí que estuvo de más que en la ceremonia cortase el discurso de Avalon Harmonia, con las médium y las brujas nunca se sabe lo que puede pasar, tal vez enfadada podría haber echado una maldición a los novios, aunque de eso ya se encargará el dios que los ha creado.

En cuanto a su aspecto, discutimos, a mí el vestido que lució, de encaje de Monique Lhuillier, azul marino, aunque en cámara daba negro, no me pareció el más apropiado para una boda, claro que como decían Anna y Encarna, con tanto trabajo de última hora no tuvo tiempo de elegir otro más vistoso.

EL PADRE DE LA NOVIA

Está viejito Max, sí, y en la imagen en la que caminaba al lado de la novia se notaba mucho más, encorvado, con los hombros echados hacia delante; contrastaba su decrepitud con la majestuosidad de Bones, pero no podía ser de otra manera, toda una vida huyendo de sus criminales cómplices y de la justicia implica un precio. Bien que pagase la boda, mal que no le dijera desde el principio a Booth, sabiendo que su yerno es un hombre honrado y un eficiente agente del FBI, que el dinero procedía de una noche de suerte en Las Vegas, mal que se quejase de no había confiado en él. ¿Cómo iba a hacerlo con sus antecedentes?

En cuanto a su aspecto, bien que se notó que Bones estaba a sus cosas y no le eligió la corbata. Negra, parecía un enterrador.

LOS INVITADOS


Los cerebritos muy apropiada su vestimenta, si trabajan en el Jeffersonian y los invitan malamente y a última hora lo suyo era que les facilitasen el atuendo. Sembrado estuvo el doctor Hodgins vistiéndolos con trajes de la exposición de la evolución de la moda, como sembrado y solidario estuvo vistiéndose como ellos, aunque bien podía haber tenido preparado su traje, él sí estaba invitado.

Una imagen que a ninguna nos hizo gracia, Daisy y Sweets juntos en la ceremonia, ya sé, ya sé que se sentaban en diferente fila, pero la cámara los captó juntos y eso… eso…, pues eso.

La que nos encantó fue Caroline Julian,  qué gran dama, lástima que no haya ninguna foto de ella para ilustrar el comentario. A ella no le faltaron pañuelos, como a otras, como buena sureña con uno bordado le bastaba, hay que ver con que delicadeza se lo llevaba a los ojos emocionada, primero a uno después a otro. Y su pamela blanca, que decir de su pamela blanca, que resultó divina y totalmente apropiada.


Cam, nos encanta el personaje y cómo viste siempre de sofisticada, a mí  que para ir a trabajar al concesionario de coches de lujo me visto con ropa de C&A me impresiona que ella para abrir muertos se vista a la última moda y con ropa de diseño. A Anna tampoco le pareció apropiado el traje negro. El diseño era precioso y se adhería a su cuerpo como una segunda piel... pero ¿tenía que ser negro? 

A no ser qué..., y esto es una apreciación personal mía, hubo un momento, que la cámara capta, cuando el celebrante dijo eso tan de Bones, Si alguien tiene que decir algo que se lo calle, que pareció que iba a hablar. Sí, he vuelto a ver las imágenes una y otra vez y la doctora Camille Saroyan, tiene razón el doctor Wells, no va a casarse con Arastoo. A Cam, a la querida Cam le dolió, tal vez sólo por unos instantes, no ser la novia en la ceremonia: a lo mejor esa es la explicación de por qué eligió el vestido negro de Karen Millen y de que le faltaran pañuelos.
  
EL CELEBRANTE


Aldo, la nueva incorporación a la familia Bones. No podían haber elegido otro más apropiado, el ángel que salvaguardará su relación, el hombre generoso que los envidia porque conoce la diferencia entre lo que ellos tienen y lo que a él le falta. A Anna que es una incondicional suya, se le caía la baba, qué bien que lo hizo, ¿lo oísteis cuando los impedimentos? Geniales. Nada de que quien tenga algo que decir que hable ahora o calle para siempre. Muy al contrario, dijo lo que procedía, si después de nueve años se levanta Hart Hanson y dice que no se puede celebrar el casamiento porque Brennan ya se casó en el Tibet con un soldado del ejército chino, siete millones de bonesheads se suicidan. Bien por él que no le dio la oportunidad. 

Como genial estuvo la formula del matrimonio, el conyungo, que dirían los latinos. Nada de marido y mujer, nada de recordarle a Bones el débito conyugal, simplemente los declaró “Hombre y Mujer”, lo que me plantea a mí alguna que otra duda sobre la validez jurídica del acto. No es que dude de los poderes que internet le había otorgado, es que hombre y mujer, que sepamos, ya eran...


En fin, se que se me quedan muchas cosas en el tintero, pero por hoy ya está bien de cotilleos, seguro que vosotras os habéis percatado de más detalles. Venga, animaros, vamos a cotillear un poco esta semana que tenemos tiempo y aún nos dura el arroz de la boda, y que luego... luego que sea lo que dios quiera...

No estaba ausente, sólo que no le gustan las bodas
Y el último descubrimiento. El vídeo oficial de Fox sobre la boda: 




sábado, 26 de octubre de 2013

BONES. REVIEW THE WOMAN IN WHITE



By Anna Rosa and Marien

There was a time in the nineteenth century, in a hidden corner of America a strange woman, cerebral, lonely and sensitive than the last years of her life dressed in white. A woman looking within herself and looked "as if it were a strange and lonely Race". A wild woman who hid secret to the world their privacy: "Do not you know that when you're happiest is when I hold and grant-not know that 'No' is the wildest word we consign to Language?" she said who for years was her secret love.

Emily Dickinson, because she was the "Woman in White" always thought she was pure and virginal until they are published, and in this century, the letters she wrote to Otis P. Lord. That her secret was the motive of the episode The Woman in White has been one of the great successes of a script written by Karine Rosenthal, one of the writers who spent more seasons in the series, from the third to the seventh and her mind are created the best episodes of Bones with which we have delighted and enjoyed (her are for example: The Baby in the Bough of the S3, The Hero in the Hold of the S4 and The Plain in the Prodigy the S5).

Dr. Temperance Brennan "Bones" except to write poetry, could be "the woman in white”. Brain, sensible, rational and solitary as Emily. But Bones one day turned around and found face to face with a handsome and passionate man that pursued and persecuted, this man continued chasing immune to discouragement over the years through ghosts, serial killers, blondie barbies, and war. A man who knew so down the "wall". Emily Dickinson said hes “wall” was of God and cross it refused to let her friend although she claimed that she was all yours. "When the time will raise the Bars And I will put on the moss" she wrote. Bones took six years to let him down Booth, and for a time, in season eight, almost thought it was not worth it. But now, today, after seen the beautiful show that for an addict was unrepentant Bones The Woman in White you can say that yes, it was worth it. But just only today, tomorrow will have to return to the sincere and constructive criticism. For this season we've only been six wonderful episodes (the last for me the best of the all BONES) so follow until the last episode.

Did I say that? Did I say that The Woman in White is one of the best episodes of Bones, if not the best? Did I say that? I think if 




Did I say that I found a script almost perfect?  In each step, each sentence are interrelated. Did I say I had an incredible rate, in which nothing is left and anything I missed? (Actually if I missed someone, I'll mention at the end). The Woman in White stars when Booth, Brennan, Angela, Cam, Dr. Hodgins and Sweets go to church the wedding rehearsal, the priest is David Horsnby, the real- life husband of Emily Deschanel,  is a joke of the many that happen in the episode, as Max, the father of Brennan and Parker, Booth's son, represented in cardboard effigy another. That Brennan Booth kiss before the priest says another & when Brennan says sleep together and he is not jealous other, than during the trial start ringing phone one by one of all present and none dares to answer, another and at last is the priest who answers and pass the phone to Booth, the last and has very bad temper. A mummified corpse has appeared in a federal work. It's time to work, says Brennan.


And they do, and do more, the "doctors endearing" bet, $ 50, 25, to see who hits the sleep time of the wedding. They do not know that the wedding is not going to stop, even sink the world, burn the church or the godfather of cheese put the tuxedo lost, because there they are, Cam and Angela, the one in the lab, organizing work, calling Dr. Clark, to internal data hiding Brennan, the other honoring the friendship of the doctor and his appointment as Bridesmaid, take care, comforting, making clear his confused feelings. Because Brennan of The Woman in White, perhaps for " the nerves", has tried to be the old, rational scientist. Angela has not consented.


And among all discover that the victim was Nancy Handleman, a woman who worked in the seventies in the section of manuscripts from the Library of Congress. Along with his remains found a plastic bag where they could have kept some papers and what looks like a photocopy of the same. Angela is able to decipher what is written, is a letter "I see your hands and my body shudders at the memory. Your silk touch my bare skin against further drawing me ..." Booth believes that the librarian had an affair and the wife's lover could be the killer, but the old-fashioned Sweets recognizes expressions, no, it is a letter from the librarian.


They spend so much, there are so many characters you can forget something. Max bag, Father Brennan, Booth is when I get home, is another circumstance that contributes to anxiety groom. If when one is getting married and all are problems and obstacles, encounter a lot of bills with the earmarks of having been buried, they belong to your future father, who is willing to pay for the wedding with that money, you have to Booth nerves. Fear, and not without reason while being held, arrive to arrest Max swats. And then there's the return of Parker and the list of things not to forget that the guy should remind you it will be the godfather.


When everything seems to be on good way, the bride with manicure done, and removed the curlers and the godfather named, place of death and therefore identified the possible killer, when only need to find the reason and wait for the day, the god who created Bones, yeah, that's called Hart Hanson, decides point them with your finger. He is a god, he is used to do his will and do it. Aldo (though not like he is our Angel) and Booth get together in the church for one last tip, Aldo was right, would have been better to meet in the bar, but no, the meet in the church and in the church gather "What have you and Temperance is why we breathe," he says, "if the gaffes will be worse than any hell that God has dreamed for you", he adds. And then god sends Max appears and displays, and the three light a candle for Brennan's mother


Then at home, while celebrating a family reunion appears Sweets, brings the news, the church where the wedding was to be held is burning. As I said, things of the gods. It seems that close friends are going to win the bet. Wells, the impertinent internal smarty, has found that the letter was from Emily Dickinson and Sweets and Cam end up finding out that the culprit is a researcher of the work of the poet who refused to recognize, because he missed his entire theory ground, that's strange, cerebral Emily had succumbed to love the poetry of "white woman" was not a virgin attempt to feel something I had never felt. For did not publish the letter found by Nancy, throws down some stairs after stabbing a walking stick. It's old, has suffered a stroke and is paralyzed on a bed. Logically Nobody is going to stop.


Case Resolved and postponed wedding. And that's when the full force of the world, Angela takes the reins of the situation. "Never mind the details, as in the story of Emily, Poetry matter, and now the poem are Booth and You". The wedding, the wedding will take place on the scheduled day, there are no free churches not matter, the money from Max (won in Las Vegas) will pay for it, you only need to convince the couple worried about each other, confused both by each other's motives for church wedding. Booth just wanted that wedding because so Brennan and Brennan said the church wanted it because the only in the world that matters is to make Booth happy. "I did not ask," says Booth, "I would elephant tusks in the head and take a squirrel monkey at the ceremony if it was what you'd want" "I do not care, she responds, as long as you 're there, then do we?" "I do", answered Booth.

And they do.


And everything goes perfect wedding with such perfection that give imperfect things, speaks at the wrong bride, Avalon untimely speaks and sings, sings beautifully "At Last": "At last the spell is launched and you are mine at last". No, I cannot forget the votes, I found very beautiful, so enjoy watching the episode. The Booth sense making a short review of what has been their history, and I mentioned in the text, Brennan between rational and emotional "causes me so much happiness because every time I look at her, you already you're looking at?"And Aldo, the good angel and feminist declares them "Man and Woman". And then the groom, at the request of the bride, kisses. And the kisses and keeps kissing and all the world boneshead hypnotized with the heart to 1000 per hour for the entire wedding scene cannot (nor want either) looking away from the most anticipated and magical of BONES


Cyndi Lauper sings "At Last", listen and enjoy it is awesome.



PS I haven’t forgotten the great absentee Christine, the daughter of the couple, a potential Brennan with their own ideas that has refused to attend. Seems that don’t like the weddings like me, sure Angela had bought a dress cabbage and refused to dress. (As explained Hart Hanson to TVLine, the twins who interpret many people were frightened and bustle and no way to shot with them).

PS 2 I have not discussed the dresses of the guests and the maid of honor, but someone should have told Cam and Angela to go to a wedding does not wear black, although the two dresses are beautiful and they are very good. But that, surely, will comment on the Hello.

Finally, this episode has been perfect in all, an incredibly wonderful reward and perhaps also an apology or recognition of the "gods" to all of us the faithful boneshead & bonesheart of the world

Watch it and enjoy it .. again & again… 


martes, 22 de octubre de 2013

BONES. THE WOMAN IN WHITE


Hubo una vez en el siglo XIX, en un rincón escondido de Norteamérica una mujer extraña, cerebral, solitaria y sensible que los últimos años de su vida vistió de blanco. Una mujer que miraba dentro de sí y se veía "Como sí... / Yo (fuera) una Raza extraña y solitaria". Una mujer secreta y salvaje que escondió al mundo su intimidad: "¿No sabes que cuando más feliz eres es cuando retengo y no otorgo -no sabes que "No" es la palabra más salvaje que consignamos al lenguaje?", decía a quien durante años fue su amor secreto. 

A Emily Dickinson, porque ella era la "Mujer de blanco" siempre se la tuvo por pura y virginal hasta que se publicaron, ya en este siglo, las cartas que escribió a Otis P. Lord. Que su secreto haya sido el motivo del asesinato del episodio The Woman in White ha sido uno de los grandes aciertos de un guión escrito por Karine Rosenthal, una de las guionistas que más temporadas a estado en la serie, de la tercera a la séptima y mejores episodios nos ha regalado, (suyos son The The Baby in the Bough de la 3T, The Hero in the Hold de la 4T, The Plain in the Prodigy de la 5T por señalar algunos). 

Temperance Brennan, Bones, salvo en lo de escribir poesía, podría ser "la mujer de blanco". Cerebral, sensible, racional y solitaria como Emily. Pero Bones un día se dio la vuelta y se encontró de frente con un hombre guapo y apasionado que la perseguía y perseguía, que inmune al desaliento siguió persiguiéndola a lo largo de los años a través de fantasmas, asesinos en serie y guerras. Un hombre que al fin derribó su "Valla". Emily Dickinson decía que la suya era de Dios y se negó a dejar franquearla a su amigo aunque le aseguraba que era toda suya. "Cuando sea el momento levantaré los Barrotes y te pondré sobre el Musgo", escribía. Bones tardó seis años en dejar que Booth la derribara, y por un tiempo, la temporada ocho, casi pensamos que no valió la pena. Pero ahora, hoy, después de visto el hermoso espectáculo que para una adicta impenitente de Bones ha sido The Woman in White, se puede decir que sí, que ha merecido la pena. Pero sólo hoy. Mañana habrá que volver a las críticas, para que no se acomoden.

 ¿Lo he dicho? ¿He dicho que The Woman in White es uno de los mejores episodios de Bones, si no el mejor? ¿Lo he dicho? 


¿He dicho que me ha parecido un guión casi perfecto? En el que cada paso, cada frase están interrelacionados. ¿He dicho que tenía un ritmo increíble, en el que nada ha sobrado y nada he echado en falta? (En realidad si he echado de menos a alguien, lo comentaré al final). The Woman in White comienza cuando Booth, Brennan, Angela, Cam, el doctor Hodgins y Sweets acuden a la iglesia al ensayo de la boda; que el sacerdote sea David Horsnby, el marido en la vida real de Emily Deschanel es una broma de las muchas que suceden en el episodio, que Max, el padre de Brennan y Parker, el hijo de Booth, estén representados en efigie de cartón, otra. Que Brennan bese a Booth antes de que el sacerdote lo diga, otra, que durante el ensayo comiencen a sonar uno a uno los teléfonos de todos los presentes y ninguno se atreva a responder, otra, que al final sea el sacerdote quien conteste y se lo pase a Booth, la última, y tiene muy mala baba. Un cadáver momificado ha aparecido durante unas obras federales. Es hora de trabajar, dice Brennan.


Y lo hacen, y hacen más, los "doctores entrañables" apuestan, 50 dólares, 25, a ver quién acierta la hora de suspensión de la boda. Ellos no saben que la boda no se va a suspender, aún se hunda el mundo, se queme la iglesia o el padrino se ponga perdido de queso el esmoquin, porque allí están ellas, Cam y Angela, la una en el laboratorio, organizando el trabajo, llamando al doctor Clark, a los internos, ocultándole datos a Brennan; la otra haciendo honor a la amistad de la doctora y a su nombramiento como Dama de Honor, mimándola, consolándola, aclarándole sus confusos sentimientos. Porque la  Brennan de The Woman in White, tal vez por los "nervios", ha intentado ser la de antaño, la científica racional. Angela no se lo ha consentido.


Y entre todos descubren que la víctima era Nancy Handleman, una mujer que trabajó por los años setenta en la sección de manuscritos de la Biblioteca del Congreso. Junto a sus restos han encontrado una bolsa de plástico dónde podían haberse guardado unos papeles y lo que parece una fotocopia de los mismos. Angela es capaz de descifrar lo que está escrito, es una carta "Veo tus manos y mi cuerpo se estremece con el recuerdo. Tu tacto de seda contra mi piel desnuda atrayéndome más aún..." Booth cree que la bibliotecaria tenía una aventura y que la esposa del amante podría ser la asesina, pero Sweets reconoce lo anticuado de las expresiones, no, no es una carta de la bibliotecaria.


Pasan tantas cosas, hay tantos personajes que se puede olvidar algo. La bolsa de Max, el padre de Brennan, que Booth encuentra al llegar a casa, es otra de las circunstancias que contribuye a la ansiedad del novio. Si cuando uno se va a casar ya todo son problemas y obstáculos, encontrarse con un montón de billetes con la pinta de haber estado enterrados, que pertenezcan a tu futuro suegro, que esté dispuesto a pagar la boda con ese dinero, tiene a Booth de los nervios. Teme, y no sin razón que mientras se esté celebrando, lleguen los swats a detener a Max. Y luego está el regreso de Parker y la lista de cosas a no olvidar y que el chico debe recordarle porque será el padrino.


Cuando todo parece estar encarrilado, la novia con la manicura hecha, el padrino nombrado, el lugar de la muerte identificado y por tanto la posible asesina, cuando sólo falta encontrar el motivo y esperar a que llegue el día, el dios que creó Bones, si, ese que se llama Hart Hanson, decide señalarlos con el dedo. Es un dios, está acostumbrado a hacer su santa voluntad y la hace. Aldo y Booth se reunen en la iglesia para un último consejo, tenía razón Aldo, mejor hubiera sido reunirse en el bar, pero no, el dios dispone que es en la iglesia y en la iglesia se reunen "Lo que tu y Temperance tenéis es el motivo por el que respiramos", dice, "si la cagas será peor que cualquier infierno que Dios haya soñado para ti", añade. Y entonces dios manda que aparezca Max y aparece, y entre los tres encienden una vela por la madre de Brennan."


Luego en la casa, mientras celebran una reunión con la familia aparece Sweets, trae la noticia, la iglesia donde iban a celebrar la boda está ardiendo. Ya digo, cosas de los dioses. Parece que los amigos entrañables van a ganar la apuesta. Wells, el interno impertinente y sabelotodo, ha descubierto que la carta era de Emily Dickinson y Sweets y Cam terminan por averiguar que la culpable es una investigadora de la obra de la poeta que se negaba a reconocer, porque echaba por tierra toda su teoría, que la extraña y cerbral Emily había sucumbido al amor, que la poesía de "la mujer de blanco" no era el intento de una  mujer virgen por sentir algo que jamás había sentido. Para que no se hiciese publica la carta encontrada por Nancy, la tira por unas escaleras después de apuñalarla con un bastón de caminante. Es vieja, ha sufrido una embolia y está paralizada en una cama. Nadie la va a detener.


Caso Resuelto y boda pospuesta. Y es entonces es cuando con toda la fuerza del mundo, Angela toma las riendas de la situación. "No importan los detalles, como en la historia de Emily, importa la Poesía, y ahora el poema sois Booth y tú". La boda, esa boda se celebrará en el día previsto, que no queden iglesias libres no importa, el dinero de Max (ganado en Las Vegas) la pagará, sólo es necesario convencer a los novios cada uno preocupado por el otro, confundidos ambos por los motivos del otro para casarse por la iglesia. Booth  sólo quería esa boda  porque Brennan así lo había dicho y Brennan la quería en la iglesia porque lo único en el mundo que le importa es hacer feliz a Booth. "Yo no lo pedí", dice Booth, "Me pondría colmillos de elefante en la cabeza y llevaría un mono ardilla en la ceremonia si fuera lo que tú querrías" "A mí no me importa, le responde, Brennan, siempre y cuando tú estés allí, entonces ¿lo hacemos?" "Lo hacemos", responde Booth.

Y lo hacen.

Y en la boda todo sale perfecto, con esa perfección que dan las cosas imperfectas, la novia habla a destiempo, Avalon habla a destiempo y canta, canta maravillosamente "At Last": "Al fin el hechizo se lanzó y eres mío, al fin". No, no se me olvidan los votos, me han parecido muy hermosos, para disfrutarlos viendo el episodio. Los de Booth haciendo un corto y sentido repaso de lo que ha sido su historia, ya los he mencionado en el texto, los de Brennan entre racionales y emotivos "¿Porque me provoca tanta felicidad que cada vez que te miro de reojo, tú ya me estás mirando?"  Y Aldo, el ángel bueno y feminista les declara "Hombre y Mujer". Y después el novio, a petición de la novia, la besa. Y vaya si la besa.


Cyndi Lauper canta "At Last", escuchadlo y disfrutadlo es impresionante.





P.P. No se me ha olvidado la gran ausente Christine, la hija de la pareja, una Brennan en potencia con ideas propias que se ha negado a asistir. Es de las mías, no le gustan las bodas, no le gustan, seguro que Angela le había comprado un vestido repollo y se ha negado a disfrazarse. (Según ha explicado Har Hanson a TvLine, las gemelas que la interpretan se asustaron ante tanta gente y bullicio y no hubo manera de rodar con ellas).

O.P.P No he comentado los vestidos de los invitados ni el de la dama de honor, pero alguien debería haberles dicho a Cam y a Angela que para ir a una boda una no se viste de negro. Pero eso, seguro, lo comentarán en el Hola.

Vedlo y disfrutadlo. Y si queréis comentarlo aquí estaré.


domingo, 20 de octubre de 2013

BONES. UN REGALO PARA BOOTH Y BONES


Parecía que no iba a llegar, parecía que el destino, cobarde y traidor, aliado con las alas de la maldad obligaría a la doctora Temperance Brennan y al agente SeeleyBooth a vivir en un eterno desengaño, que la alegría y la ternura no habitarían jamás las paredes de su casa. Pero no ha sido así, voces airadas se alzaron y esgrimieron tan poderosas razones:
Dejadme que en la unión de dos almas auténticas
no admita impedimento. No es amor el amor
que cambia de inmediato si se topa con cambios
o que si ve mudanza se adapta y también muda, 
¡oh, no! es un firme faro, eternamente fijo, 
que ve las tempestades sin nunca estremecerse;
es la estrella que guía a los barcos sin rumbo,
cuyos datos se ignoran, aun tomando su altura. 
(fragmento soneto 116 de William Shakespeare)

que por fin, el dios inclemente que rige su destino, ha reconsiderado su actitud, y misericordioso, ha decidido, por ahora, honrar su relación; aunque tradicional, como todos los dioses, les ha otorgado su bendición para que aten el lazo. 


A mí, si me permitís una confesión, no me gustan las bodas. No entiendo la necesidad de disfrazarse para pronunciar públicamente las palabras que más tiernas y apasionadas suenan entre las sábanas. No se necesita levantar actas en el amor; porque, como decía Shakespeare, por boca de Romeo…

El amor es humo engendrado por el hábito de los suspiros,
Si lo alientan, es chispeante fuego en los ojos de los enamorados,
si lo contrarían, un mar nutrido con lágrimas de amantes.

(Romeo y Julieta, Acto I, Escena I de William Shakespeare)

Aunque siempre preferí la definición de Lope de Vega, para quien el amor es:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

No hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste,humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

Creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

(El amor, Soneto de Lope de Vega) 

Brennan, que no cree en el cielo ni en el alma y Booth, que teme por la gloria de la suya, lo saben. Su experiencia les ha llevado a comprender que cuando se ama “un cielo en un infierno cabe”. Que quién da la vida y se rinde al desengaño es porque no encuentra centro ni reposo fuera del bien amado. Aún así a la doctora le ha costado aceptarlo, científica se ha aferrado por largo tiempo a una idea empírica del amor. El amor es química, decía.


Siempre ha sido una mujer muy especial. Aunque ha cambiado de opinión y ahora se siente feliz al proclamar públicamente delante de más de siete millones de espectadores, que quiere compartir su vida, hasta que la muerte los separe, con Booth. Yo, feliz también como toda Boneshead, les deseo que durante 30, 40, 50 o más años sean el uno para el otro fuente de gozo y consuelo.


Álzame de la yerba con tus brazos:
también yo languidezco, caigo, muero.
Vuelca tu amor, arrecia con tus besos
sobre mis labios secos y mis párpados.
Mis mejillas están frías y pálidas,
mi corazón se afana bullicioso;
estréchalo de nuevo con el tuyo
para que allí se quiebre finalmente.

(Fragmento de Canción de la Muchacha HIndú de P.B. Shelley)

Especialmente a Brennan le deseo que para Booth siga siendo unas veces transparente y otras un misterio. Hará los días de los dos interesantes y de sus noches y su cama una resplandeciente hoguera.

Pero toda boda requiere regalos, es la tradición. Ya sé, ya sé que aún no han dispuesto de la lista de bodas y  vaya usted a saber, si una pobre Boneshaed pudiera pagar el precio de alguna de las exquisiteces que la doctora incluya en ella, ya sea una diosa prehistórica de la fertilidad o las alas de un superbombardero de la Segunda Guerra Mundial.


Sin embargo, han sido demasiados años de adicción para dejar pasar el día, y aunque la crisis y el desempleo no propician el derroche, he recordado como en otros tiempos de penurias y miserias celebraban las bodas en mi pueblo. Se reunían los amigos en el atrio de la iglesia y después de pronunciados los juramentos y velados los novios, los acompañaban con música y canciones a su nuevo hogar. La letras, como no, algo subidas de tono, hacían referencia a las sorpresas que se llevarían los novios cuando frente al lecho nupcial desvelaran los misterios ocultos hasta entonces.

Luego, el padrino les entregaba las llaves de la casa y a modo de despedida, les recordaba, porque la memoria es mentirosa en esos momentos de amor y gozo, los sinsabores y las encrucijadas que hasta aquel umbral les habían llevado y las que posiblemente les depararía el futuro.


A Booth y Brennan no les quedan misterios por descubrir en la noche de bodas, sólo pieles y carnes que saborear lentamente, las canciones obscenas no alterarán a la antropóloga y mucho menos al francotirador: así que entre permanecer en silencio y ajena o vitorear desde lejos a los novios, he decidido, que aunque las musas no me han dotado con el don de la poesía, puedo, así como Prometeo robó el fuego a los dioses, robarles las palabras a los poetas y contarles su historia. Para que cuando el dios inmisericorde decida, una vez más, convertirlo en sombra y lo hunda en el olvido, recuerden de dónde vinieron y cuanto lucharon para que su amor fuera firme faro, eternamente fijo, que ilumina y caldea la deriva de las bonesheads.

La historia De Seeley Booth y 

Temperance Brennan.


Erase una vez un hombre y una mujer aparentemente diferentes. Ella fría, racionalista, empírica y atea; tan fría que algunos la apodaban “tempano”. Después, mucho después descubrimos que mientras fue una niñita tímida su madre la llamo Joy, alegría; que, para cuando la abandonó, ya era la rebelde Temperance.  La pérdida la cambió y a él y a nosotros nos llegó con tres heridas sangrantes.

Llegó con tres heridas:
La del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Fragmento Cancionero y romancero de ausencias de Miguel Hernández

Él siempre fue Booth,y también perdió al niño. Para cuando la conoció, aparentemente redimido, había abandonado el campo de batalla que le convirtió en acólito de la muerte, y proseguía en solitario el juego de soldado del destino con una única meta, saldar la cuenta, tantos muertos, tantos vivos. Era, en palabras sencillas, un buen hombre:

Enriquecen tu pecho todos los corazones
que, al echarlos en falta, yo suponía muertos,
y en él reina el amor y sus amantes prendas, 
y todos los amigos que enterrados creía.
(Fragmento del Soneto 31 de William Shakespeare)


Y aunque desde el primer día el dios, celoso, les prohibió siquiera un roce, sembrando de minas, cadáveres y tequila sus días y aún sus noches; aunque, alcahuete, no cejó en caldear sus sábanas con pieles de unas y otros, Cupido, silencioso, lanzó en secreto su certero dardo, dejándolos deslumbrados el uno por el otro.

Ella lo miraba y se preguntaba:


¿Qué sustancia es la tuya? ¿De qué estás hecho tú,
Que millones de extrañas sombras en ti confluyen?
Porque cada cual tiene sombra propia, por único,
pero tú, siendo uno, puedes prestarte a todas.
Participas de toda gracia externa, más nadie 
te iguala , ni tú a nadie, en corazón constante.

(Fragmento Soneto 53 de William Shakespeare)

Él la veía y se decía:
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
(Fragmento del poema 15 de Pablo Neruda)


Y por años el secreto perduró protegido en el corazón de Booth. Caballero andante y compasivo, rendido ante su belleza, se contentó con ser su guía y traductor de los hechos de la vida posteriores a la Revolución Francesa, para que ella, ajena al dolor, ausente de cualquier realidad que no apareciera inscrita en los huesos, fuera poco a poco retrocediendo en su sinrazón. Hasta mató y murió por ella. Para entonces Brennan ya era de Islandia, fría por fuera y un volcán, repleto de ardiente lava, por dentro. Y el jugador aceptó el reto, amaba y se quería amante.  Él era él, decía. El hombre que se entregaba para 30, 40, o 50 años de amor.

Él dijo:
En nuestros dos amores sólo un punto hay de mira
aunque haya en nuestras vidas un despecho concreto
que, aunque no altera el único efecto del amor,
no obstante, roba dulces horas a sus delicias.
(Fragmento del Soneto 36 de William Shakespeare)


En contra de ella misma, Brennan, asustada por el sonido de la palabra amor, asustada por como el amor podía cambiar de súbito su mundo racional, por cómo cambiaría de color su corazón, dijo No. No, y No. Y entre lágrimas lo enjauló con barrotes de acero. Que no fueran sus palabras sino las del dios enamoradizo que los gobernaba no restó agonía al dolor. Para el dios insaciable no fueron suficientes las lágrimas y los separó. Partieron hacia rumbos contrarios y ella no se percató de que:
Su voz tembló al separarnos,
más no noté que provenía 
de un corazón roto, y partí
sin atender a sus palabras.
Miseria, oh Miseria,
cuán vasto es este mundo para ti.
(Fanny Godwin de P. B. Shelley)

Y no satisfecho del todo por lo que, escondido el corazón, Brennan ocultaba, Crono vengativo los unió de nuevo, más cortó el hilo. Ya no era de Brennan, Seeley, ya no era. Otra reinaba entre sus sábanas y en  su corazón electrocutado. Mientras tanto, Brennan impertérrita asistía con sonrisa abandonada a la representación. ¿Impertérrita?
En mí vive un grito.
Por la noche aletea, 
buscando, con sus garras, un objeto de amor.
Me aterroriza el algo oscuro
que duerme en mi interior;
(Fragmento del poema El Olmo de Sylvia Plath)

Se decía.

Y sin embargo, Cupido doblegó los barrotes de acero, porque no hay arca de piedra ni dios tan injusto que el amor no sea capaz de atajar. Y lo que el amor puede hacer, aquello el amor se atreve a intentar.Y Brennan, por fin, se reconoció perdedora y ahora sí, su llanto prendió coronas de esperanzas en el corazón.


Y llegó la noche en que en medio del recuerdo, de la sangre y de la muerte, ella en susurros le pidió, por fin: “Abrázame y que nuestros corazones se fundan como dos sombras en una”.
Abrázame y que nuestros corazones
se fundan como dos sombras en una,
y hagamos de este éxtasis terrible 
un vapor leve que se desvanezca
en el más perdurable de los sueños
(Fragmento de Invocación a la Desdicha de P.B. Shelley)


Y aunque el amanecer planteó más dudas que certeza, ambos supieron que el más perdurable de los sueños había crecido entre ellos, que las agonías se quebraron cuando la boca mordida, los hambrientos dientes y los besados miembros se saciaron. 


Y él en su incertidumbre no dejaba de pensar.
¡Ah mujer, no sé como pudiste conternerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
(Fragmento Poema de Pablo Neruda)

Y ocurrió que el dios, buscando nuevos fieles, vagó por universos paralelos, y en los instantes en que apartó su mirada de ellos, en el cuerpo de Brennan —cuerpo de mujer de blancas colinas y muslos blancos—, el cuerpo de Booth—labriego salvaje— socavó hasta hacer saltar al hijo del fondo de la tierra.


Y Brennan, tierra feraz, perdió sus últimas certezas y encontró a la loba que entre sonrisas de boca tierna se preguntaba:
Oh niña graciosa -esta chica bajo un cielo de arándanos, 
¡ésta! ¿Cómo puedo decir que he sabido
justo lo que tú sabes y justo dónde tú estás?
(Fragmento Little Girl de Anne Sexton)

Y entonces fue cuando el viejo Zeus derrotado levantó los ojos de su tripa, los supo dichosos y dijo “Hágase el mal” y el mal fue hecho. A dentelladas los perros del infierno ensangrentaron su mundo y la desdicha, una vez más, entró en su casa. Mástiles desarbolados parecían los dos. 


No estaba de los dioses que El uno fuera para el otro. ¿No estaba? A los viejos dioses ensoberbecidos el pueblo termina derribándolos del pedestal. Y así ocurrió en esta historia, Booth y Brennan no estaban solos, las bonesheads humildes, hartas de tanta desesperación, juntaron sus voces. Era preciso salvar el amor, rejuntar los trozos, sumar las partes del todo. Y tanto gritaron que el dios para acallarlas consintió que uno de sus viejos enemigos, un ángel desterrado, sin alas ni campanillas —uno llamado Aldo que no sólo no creía en él sino que lo tenía por bastardo—, devolviera, entre bourbons destilados, a Brennan el don de la fe. Le bastó con recordarle el buen hombre que Booth siempre fue.


Y no regresó Aldo al cielo, dichoso, tras la barra de su paraíso perdido. Su consejo con respecto a dios:
No despertéis jamás a la serpiente,
por miedo a que ella ignore su camino.
(Fragmento poema P.B. Shelley)

Aprestaos a pronunciar vuestros votos. Que estos sean “Soy tuyo, tu eres mía, e igual que el primer día, el último, santificaré tu nombre”.

Así a este amor eterno en cuanto a lozanía
no le inquietan ni el polvo de la edad ni su ultraje,
ni a las inevitables arrugas deja sitio
sino que el tiempo antiguo le hace su paje eterno
(Fragmento Soneto 108 de William Shakespeare)


Y en eso estamos. Recordándoos que no es benéfico para los hombres enfrentarse con dioses olvidados, pero que toda rebelión es un acto de justicia en aras del amor. Porque nadie, ni siquiera un dios, puede convertir al amor en bufón del tiempo, ni lo breve de las horas y semanas puede alterarlo, sino afirmarlo hasta el fin de los días.

Y este es nuestro regalo. No lo olvidéis. Sed el uno para el otro y los dos para nosotras, las bonesheads.